¿Está el litio a punto de dejar el puesto de protagonista en la revolución eléctrica? CATL, el gigante mundial de las baterías, acaba de dar un paso monumental con una tecnología alternativa que promete ser más sostenible, más resistente y, sobre todo, mucho más disponible.
El contrato que cambia las reglas del juego
CATL y Beijing HyperStrong Technology anunciaron el 27 de abril un acuerdo estratégico de tres años. La cifra es absolutamente impactante: 60 GWh de baterías de sodio-ion. Esto equivale, según la propia CATL, a la mitad de todas las baterías para almacenamiento energético que la compañía entregó durante todo el 2025.
Pero no es solo un número grande. CATL afirma que este contrato es la prueba definitiva de que ha «superado los desafíos de toda la cadena de producción masiva de baterías de sodio-ion». En la industria, algunos ya lo comparan con un posible «momento DeepSeek» para el sector del almacenamiento global.
Este acuerdo se basa en un marco más amplio firmado en noviembre de 2025, donde HyperStrong se comprometió a adquirir 200 GWh de células de batería de CATL entre 2026 y 2035.
¿Por qué las baterías de sodio-ion son tan importantes?
El secreto está en el material básico. Las baterías de sodio-ion utilizan sodio como portador de carga. El sodio es aproximadamente 1,000 veces más abundante en la corteza terrestre que el litio y mucho más económico de obtener. Esto las convierte en una alternativa fascinante para aplicaciones donde el coste prima sobre la densidad de energía máxima, especialmente en el almacenamiento de energía a escala de red.
CATL reveló las especificaciones de su celda para almacenamiento: es un producto de formato grande de 300+ Ah con una densidad energética de aproximadamente 160 Wh/kg, una eficiencia de conversión energética del sistema de 97%, y una vida útil que supera 15,000 ciclos manteniendo 80% de la capacidad. Su rango de temperatura operativa va desde -40°C hasta 70°C, mucho más amplio que la mayoría de las células de litio-ion.
Aquí viene la clave de la adopción masiva: CATL diseñó estas células de sodio-ion con las mismas dimensiones que sus productos de litio-ion. Esto significa que son compatibles con las infraestructuras de cadena de suministro e instalación existentes, reduciendo drásticamente los costes de adaptación.
«La batería de sodio-ion Naxtra marca la transición de CATL desde el avance en laboratorio a la fabricación a gran escala», declaró la compañía.
Y los coches eléctricos también se suben al tren
Pero esta tecnología no se limita al almacenamiento estático. En su Tech Day de la semana pasada, CATL confirmó que sus baterías de sodio-ion comenzarán a llegar a vehículos eléctricos de pasajeros a finales de 2026.
Su primer modelo será el Changan Nevo A06, presentado en febrero como el primer EV producido en masa con una batería de sodio-ion del mundo.
Wu Kai, científico principal de CATL, explicó durante el evento que las baterías LFP (litio-hierro-fosfato) están «cerca de su límite teórico de densidad energética», lo que hace crítico enfocarse en soluciones de carga rápida. Y añadió: «Las baterías de sodio-ion ofrecen un potencial amplio para temperaturas extremas y aplicaciones de almacenamiento de energía».
Las baterías actuales alcanzan una densidad energética de unos 175 Wh/kg. CATL tiene el objetivo de equipararla con las baterías de fosfato de hierro y litio en los próximos tres años, lo que permitiría una autonomía de hasta 600 km (372 millas) en el ciclo CLTC.
Ya este año, CATL lanzó baterías de sodio-ion para vehículos comerciales ligeros. El pack de 45 kWh puede cargar a temperaturas tan bajas como -30°C (-20°F), y a -40°C (-40°F) aún conserva 90% de su capacidad usable.
El panorama competitivo se intensifica
CATL no está sola en esta carrera. Su mayor rival, BYD, ha desarrollado una plataforma de sodio-ion de tercera generación que alcanza más de 10,000 ciclos y ha solucionado problemas de rendimiento a altas temperaturas.
Sin embargo, el contrato de 60 GWh de CATL le sitúa muy adelante en compromisos comerciales a gran escala. Ningún otro fabricante de baterías de sodio-ion —incluyendo HiNa Battery, Natron Energy, o jugadores europeos como Altris y Faradion— ha obtenido un pedido remotamente cercano a este tamaño.
El mercado global de baterías de sodio-ion se proyecta alcanzar $1.08 billones en 2026, con una tasa de crecimiento anual compuesto de 15.8%. CATL, que ya controla 39.2% del mercado global de baterías para EVs según SNE Research, se posiciona para dominar este mercado adjunto también.
Davis Zhang, un ejecutivo senior del proveedor de baterías Suzhou Hazardtex, comentó al South China Morning Post que este acuerdo podría representar un «momento DeepSeek» para la industria global de baterías de almacenamiento. La idea es que el uso amplio del sodio en producción podría reducir dramáticamente los costes y mejorar la eficiencia manufacturera en todo el sector.
La transición energética necesita almacenamiento barato y duradero. CATL parece estar diciendo, con un contrato gigantesco, que la solución ya no es un proyecto de investigación. Es un producto.









