Los reguladores de seguridad automotriz en Estados Unidos han dicho basta: arranca un proceso para crear nuevas normas sobre cómo deben abrirse las puertas de los coches. El detonante ha sido una serie de incidentes, algunos mortales, en los que conductores y pasajeros quedaron atrapados dentro de vehículos con manijas electrónicas empotradas, como las que usan los Tesla.
Ni investigación, pero sí nuevas reglas
La NHTSA (Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras) ha tomado una decisión que parece contradictoria, pero tiene su lógica. Por un lado, ha denegado una petición para abrir una investigación de defectos sobre los mecanismos de liberación manual de emergencia en los Tesla Model 3 del año 2022. El peticionario, Kevin Clouse, argumentaba que esos controles no eran «fácilmente accesibles ni claramente identificables», lo que violaría la norma federal FMVSS 206.
Sin embargo, la agencia consideró que solo había una queja que coincidiera con esa denuncia, y que provenía del mismo Clouse. Además, la normativa actual no cubre el etiquetado ni la ubicación de estos mecanismos. La NHTSA declaró que «no existen requisitos en la norma que aborden la preocupación del peticionario». Por eso, la investigación no procedió.
Pero aquí viene lo gordo. Otra petición, presentada ante la Oficina de Reglamentación de la NHTSA el 4 de noviembre de 2025, pidió la creación de una nueva norma federal que exija un sistema de salida del vehículo robusto y obvio en todos los vehículos de motor. A esa, la NHTSA le dijo que sí. Ahora comenzará un proceso formal de reglamentación sobre las salidas de emergencia de las puertas.
El problema de fondo
La agencia fue clara al explicar el riesgo: un mecanismo de liberación oculto o difícil de localizar podría impedir que alguien salga del vehículo en una emergencia como un choque o un incendio. Y eso es exactamente lo que ha estado pasando.
En septiembre de 2025, la NHTSA abrió una investigación sobre las manijas del Tesla Model Y después de que padres denunciaran que sus hijos quedaban atrapados en los asientos traseros al fallar el sistema eléctrico de 12 voltios. Poco después, Tesla dijo que rediseñaría sus manijas para combinar los mecanismos electrónico y manual en un solo movimiento.
Luego, en diciembre de 2025, se abrió otra investigación sobre las liberaciones de emergencia del Model 3, tras informes de accidentes fatales donde los ocupantes no pudieron salir. El Congreso también se metió en enero, presentando la Ley SAFE Exit y citando 15 muertes relacionadas con el acceso a las manijas de las puertas. Mientras tanto, Tesla enfrenta varias demandas por este mismo problema y ya ha enviado una solución mecánica a los coches vendidos en China.
¿Qué significa esto en la práctica?
Aunque los Tesla sí tienen liberaciones manuales dentro del coche, la NHTSA descubrió que esas manijas podrían no funcionar si las cerraduras electrónicas no reciben suficiente voltaje de la batería del vehículo. En una revisión inicial, los investigadores encontraron que este es un punto vulnerable.
Tesla ya dijo el año pasado, a través de su diseñador Franz von Holzhausen, que estaban trabajando en un rediseño de las manijas. Rivian, por su parte, anunció que cambiaría el diseño de las manijas interiores de su R2 SUV para poner el liberador manual en un lugar más visible, más cerca de las manijas eléctricas.
Un camino lento
La decisión de la NHTSA crea dos caminos distintos. Una investigación de defectos podría haber forzado un retiro masivo de vehículos Tesla específicos en cuestión de meses. En cambio, el proceso de reglamentación establecerá un estándar para todos los fabricantes, pero es lento: las normas federales de seguridad suelen tardar años en redactarse. Además, cualquier requisito final se aplicaría a vehículos futuros, no a los millones de Teslas que ya circulan por las carreteras.
Los dueños de Tesla que conducen los coches actuales recibirán un estándar industrial futuro, no una solución para sus propias puertas. El proceso de reglamentación comenzará de inmediato, pero no hay un plazo fijo para que las nuevas reglas, si es que finalmente se adoptan, entren en vigor. La NHTSA ha dejado claro que «comenzar» la reglamentación no significa que se vayan a desarrollar nuevas normas.









