El grupo automovilístico más grande de Europa está a punto de mover ficha. Volkswagen Group ha anunciado su intención de reducir su gama de modelos en hasta un 50% para 2030, una medida drástica que, según informes de la prensa alemana, podría dejar en la cuneta a modelos tan icónicos como el Volkswagen Jetta, el Porsche Taycan y varios vehículos eléctricos de Audi.
Aunque la compañía no ha confirmado oficialmente la lista definitiva, el diario alemán Bild, citado por Motor1, ha filtrado una relación de modelos que no recibirán una nueva generación. Entre ellos se encuentran el Volkswagen Jetta, el Taos, el ID.5 (el SUV coupé eléctrico que se vende en Europa pero no en EE.UU.), el Porsche 718 de combustión, el Porsche Taycan, el Porsche Macan de gasolina (que finalizará su producción este mismo mes), el Audi Q5 Sportback y el Audi Q6 E-Tron Sportback.
¿Por qué este recorte masivo?
La decisión llega en un momento de profundos cambios para el gigante alemán. Hace apenas una semana, Volkswagen anunciaba un plan para reducir su plantilla global en hasta 100.000 empleados como parte de un programa de ahorro de costes. Ahora, el tijeretazo en la gama de productos apunta a una reestructuración total para hacer frente a la caída de ventas y la feroz competencia, especialmente de los fabricantes chinos como BYD y Xiaomi.
Porsche, la joya de la corona del grupo, está pasando por un momento especialmente delicado. Según un informe reciente de InsideEVs, la firma de Stuttgart está recortando 9.000 puestos de trabajo hasta 2035, lo que representa aproximadamente el 21% de su plantilla (que era de 42.066 empleados en el año fiscal 2025). Estos recortes se realizarán mediante bajas naturales, jubilaciones anticipadas y programas de bajas voluntarias.
La situación de Porsche es un claro ejemplo de los problemas que acechan al grupo. El Porsche Taycan, que en 2019 fue el EV más sofisticado de un fabricante tradicional con su arquitectura de 800 voltios y una curva de carga ultrarrápida, ha visto cómo sus ventas se resienten. El Macan eléctrico, a pesar de ser un producto impresionante, se ha topado con un precio elevado y la reticencia de los clientes de Porsche a abandonar la gasolina. Tanto es así que la compañía ha tenido que retomar el desarrollo de un nuevo Macan de combustión para no quedarse sin su modelo más vendido.
El futuro del grupo: menos modelos, más enfoque
El giro en la estrategia de electrificación ha sido costoso. En China, que llegó a ser su mercado más boyante, Porsche vendió menos de 42.000 coches el año pasado, una cifra que contrasta con el pico de 95.671 unidades alcanzado en 2021. La presión de las marcas chinas, que ofrecen vehículos eléctricos más avanzados, eficientes y baratos, está pasando factura.
Desde Motor1 y Bild también se mencionan otros modelos del grupo que podrían desaparecer, como el Skoda Fabia y el Cupra Raval, aunque ninguno de ellos se comercializa en Estados Unidos.
Volkswagen, por su parte, apuesta por una nueva familia de vehículos eléctricos de producción masiva, entre los que se incluye el ID. Polo, para recuperar la competitividad frente a los fabricantes chinos de bajo coste. La idea es concentrar esfuerzos y recursos en menos modelos, pero que sean realmente ganadores.
Audi tampoco se libra de los recortes, aunque prepara el lanzamiento de dos modelos clave para este año: el A2 eléctrico de acceso a la gama y el Q9, un SUV de gran tamaño que será su buque insignia.
Lo que viene
La lista exacta de modelos condenados sigue siendo un misterio a falta de confirmación oficial por parte de Volkswagen Group. Lo que parece claro es que la industria del automóvil tradicional está viviendo una transformación sin precedentes, y ni siquiera los nombres más ilustres están a salvo del hacha de la reestructuración. El objetivo es claro: adelgazar para sobrevivir en un mercado donde la competencia, sobre todo la llegada desde China, no da tregua.









